¿Estás pensando en hacer una escapada al norte de España? Asturias es uno de esos destinos que sorprenden a todo el que la visita. En solo dos días puedes disfrutar de montañas espectaculares, pueblos con encanto, playas impresionantes y una gastronomía que deja huella. Si no sabes por dónde empezar, te proponemos una ruta completa para aprovechar al máximo un fin de semana en Asturias.
Primer día: Covadonga, Picos de Europa y Cangas de Onís
La mejor forma de comenzar una escapada por Asturias es adentrándose en el corazón de su naturaleza. El primer destino debe ser Covadonga, uno de los lugares más visitados y representativos de la región. Antes de ascender a los lagos, merece la pena detenerse en el Santuario de Covadonga, un enclave histórico rodeado de montañas que transmite una atmósfera única.
Desde allí, la carretera conduce hasta los famosos Lagos de Covadonga, situados en pleno Parque Nacional de los Picos de Europa. Pasear junto a los lagos Enol y Ercina es una experiencia imprescindible para cualquier visitante. Los paisajes cambian con cada estación del año, ofreciendo siempre una imagen espectacular de las montañas asturianas.
Tras disfrutar de la naturaleza, el siguiente paso es dirigirse a Cangas de Onís. Esta localidad es conocida por su emblemático puente con la Cruz de la Victoria, una de las imágenes más reconocibles de Asturias. Sus calles invitan a pasear tranquilamente mientras se descubre el ambiente acogedor que caracteriza a los pueblos del oriente asturiano.
La hora de la comida es perfecta para probar algunos de los platos más tradicionales de la gastronomía local. Una buena fabada asturiana, un cachopo o una tabla de quesos artesanos son opciones ideales para recuperar fuerzas antes de continuar la jornada.
Por la tarde, una excelente opción es acercarse hasta Ribadesella. Esta villa marinera combina a la perfección el encanto de un pueblo costero con unas vistas privilegiadas del mar Cantábrico. Pasear por la playa de Santa Marina o recorrer su paseo marítimo permite disfrutar de una Asturias más tranquila y relajada.
Para terminar el día, nada mejor que una cena en una sidrería tradicional. La sidra forma parte de la cultura asturiana y disfrutar de una cena acompañada por un buen escanciado es una experiencia que no puede faltar en cualquier escapada por la región.
Segundo día: Llanes, playas y acantilados de la costa asturiana
El segundo día está dedicado a descubrir algunos de los tesoros de la costa oriental asturiana. El protagonista de la jornada es Llanes, una de las villas más bonitas del norte de España. Su casco histórico, sus calles empedradas y su puerto pesquero conservan la esencia marinera que ha caracterizado a esta localidad durante siglos.
Tras recorrer el centro de Llanes, es momento de explorar algunos de los paisajes naturales más sorprendentes de la zona. Muy cerca se encuentra la Playa de Gulpiyuri, una pequeña playa situada tierra adentro que sorprende a todos los visitantes por su singularidad. Aunque parece una laguna escondida entre prados, el agua llega directamente desde el mar a través de túneles naturales bajo la roca.
La ruta continúa hacia los Bufones de Pría, uno de los fenómenos naturales más impresionantes de Asturias. Cuando el mar está agitado, las olas se abren paso entre las grietas de los acantilados y expulsan enormes columnas de agua y aire, creando un espectáculo difícil de olvidar.
A medida que avanza la jornada, merece la pena dedicar un tiempo a disfrutar de alguna de las magníficas playas de la costa asturiana. Arenales como Torimbia, Barro o Poo ofrecen paisajes espectaculares y son perfectos para pasear junto al mar o simplemente relajarse contemplando el entorno.
Antes de emprender el regreso, resulta casi obligatorio detenerse en alguno de los numerosos miradores que salpican la costa. Desde ellos se obtiene una de las mejores imágenes de Asturias: montañas verdes que parecen caer directamente sobre el mar Cantábrico.
Un fin de semana que sabe a poco
Dos días son suficientes para descubrir algunos de los rincones más famosos de Asturias, aunque probablemente no bastarán para conocer todo lo que esta tierra tiene que ofrecer. La combinación de naturaleza, patrimonio, playas y gastronomía convierte cada visita en una experiencia inolvidable.
Por eso, quienes visitan Asturias por primera vez suelen marcharse con la misma sensación: la de haber descubierto un lugar al que siempre merece la pena volver.

